Mujeres en primera persona: Mer Martinez
Camino al 8 de marzo, Día de la Mujer, charlamos con ocho mujeres del universo ADF 💐
A cada una le hicimos tres preguntas para aprender sobre sus oficios y sus realidades.
Ella es Mer de By Us eventos. Desde el año pasado, trabajamos en conjunto en el diseño y la realización de las instalaciones del Hotel Patios.
Les compartimos nuestra charla:
¿Cómo empezó tu historia con este trabajo? ¿Qué cambió en tu vida desde que te dedicas a esto?
Mi historia empezó casi sin darme cuenta. Siempre fui la que organizaba, la que pensaba los detalles, la que imaginaba cómo hacer que un momento sea más lindo. Pero cuando lo convertí en trabajo entendí que no era solo “organizar eventos”, era acompañar procesos emocionales.
Desde que me dedico a esto cambió todo. Aprendí a sostener nervios, ilusiones, expectativas. Aprendí a tomar decisiones bajo presión y a confiar muchísimo en mi intuición. También me enseñó a trabajar en equipo con mi marido/socio, a construir algo juntos desde cero.
Y después fui mamá… y eso volvió todo más profundo todavía. Hoy entiendo más que nunca lo que significa crear recuerdos. No organizo solo una fiesta: ayudo a construir memorias que van a quedar para siempre en una familia.
¿Qué huella te gustaría dejar a través de tu trabajo?
Me gustaría que la gente sienta que estuvo acompañada de verdad. Que puedan soltar el control y confiar. Que la estética emocione, pero que también tenga alma y sentido. Que cada detalle tenga intención. Me gustaría ayudar a que cada pareja brille en su propio brillo. No imponer una idea, sino potenciar lo que ya son. Transformar un evento en una experiencia que los represente de verdad.
Si dentro de muchos años alguien recuerda su casamiento y piensa: “me sentí representada”, para mí eso ya es haber cumplido mi propósito.
¿Qué desafíos y/o fortalezas encontraste en tu actividad? ¿Sentís que tu género marcó alguna diferencia en tu recorrido profesional?
El desafío más grande es sostener todo al mismo tiempo. Este trabajo no es solo ambientar un espacio. Es negociar, coordinar equipos, manejar presupuestos, resolver imprevistos y tomar decisiones importantes en momentos de tensión (muchas veces sin que del otro lado se note que hubo un problema). Es aprender a absorber el caos para que los demás puedan vivir la experiencia con calma.
La clave es transmitir seguridad, aunque por dentro estés recalculando. Esa capacidad de resolver sin dramatizar, de convertir el caos en orden, es uno de los mayores desafíos… y también uno de los mayores aprendizajes. Porque al final, nuestra energía también organiza. Y cuando una se mantiene clara y positiva, todo fluye distinto.
Mi mayor fortaleza está en la capacidad de leer lo que el otro necesita, incluso cuando no siempre saben ponerlo en palabras. Puedo conectar con sus emociones y entender sus expectativas. Creo que lo que me define profesionalmente es ese equilibrio: sensibilidad para escuchar y determinación para hacer que las cosas sucedan.
Respecto al género, sí creo que marca diferencias. Es un rubro muy feminizado en lo creativo, pero no siempre se reconoce el costado empresarial que hay detrás. Muchas veces se subestima el trabajo porque se lo asocia con lo “lindo” o lo “emocional”, cuando en realidad hay una estructura enorme de gestión, estrategia y liderazgo. Sostener un equipo requiere carácter y muchísima disciplina.
Ser mujer, mamá y emprendedora profundizó todo eso. Aprendí que no se puede hacer todo sola. Que dejarse ayudar no es debilidad. Que una buena red es fundamental para no perder el foco. También me enseñó a valorar mi tiempo y a entender que poner límites no es ser menos profesional, sino todo lo contrario. Hoy trabajo con más conciencia, más claridad y más intención. Y eso, para mí, es una evolución enorme.

