Mujeres en primera persona: Lu Battaglia
Camino al 8 de marzo, Día de la Mujer, charlamos con ocho mujeres del universo ADF 💐
A cada una le hicimos tres preguntas para aprender sobre sus oficios y sus realidades.
Ella es Lu de Pétalos. Desde el año pasado, sus brumas se hicieron parte de nuestra tienda y de nuestra vida.
Les compartimos nuestra charla:
¿Cómo empezó tu historia con este trabajo? ¿Qué cambió en tu vida desde que te dedicás a esto?
Mi historia con las flores empezó en la infancia. Crecí rodeada de un jardín lleno de rosas, flores y una huerta en Mar del Plata, un espacio que despertó en mí una conexión profunda con la naturaleza desde muy chica.
Con el tiempo me fui a vivir a Buenos Aires, donde estudié Diseño de Interiores y comencé a formarme en arte floral, realizando cursos de arreglos florales en la Sociedad de Horticultura.
Años más tarde, al llegar a Merlo, San Luis, empecé a crear un jardín con la intención de atraer mariposas, aves y disfrutar del ritmo natural de las flores. Primero armaba ramos para mí, como una forma de expresión personal, y con el tiempo comenzaron a surgir pedidos y ventas.
Más adelante incorporé el mundo de las fragancias, sumando aromas al universo floral. Así fue tomando forma Pétalos, un espacio donde hoy confluyen las flores, los perfumes y la sensibilidad por la naturaleza: mi lugar en el mundo 🤍
Mi vida cambió profundamente. El contacto directo con las plantas me llena de paz y amor.
A través del trabajo y la contemplación en el jardín siento que hago mi contribución siendo guardiana de este pedacito verde en el mundo, compartiendo con la gente lo que hago y transmitiendo la magia de la naturaleza.
¿Qué huella te gustaría dejar a través de tu trabajo?
Me gustaría dejar una huella de conexión con la naturaleza, invitando a las personas a detenerse, sentir y volver a lo simple. Que mi trabajo despierte calma, sensibilidad y amor por lo vivo, y que cada encuentro en el jardín sea una pequeña experiencia de magia y presencia 🌿✨
¿Qué desafíos y/o fortalezas encontraste en tu actividad? ¿Sentís que tu género marcó alguna diferencia en tu recorrido profesional?
Uno de los principales desafíos fue animarme a confiar en mi sensibilidad y sostener un proyecto propio, creciendo paso a paso. A la vez, esa misma sensibilidad se transformó en una gran fortaleza: la capacidad de observar, cuidar los procesos, trabajar con paciencia y crear desde lo auténtico.
Creo que ser mujer marcó mi recorrido en el sentido de habitar el trabajo desde el cuidado, la intuición y la conexión emocional. Lejos de ser un límite, fue una potencia que me permitió crear un espacio donde la naturaleza, la belleza y las personas se encuentran de manera genuina.

