Mujeres en primera persona: Salo Gonzalez

Camino al 8 de marzo, Día de la Mujer, charlamos con ocho mujeres del universo ADF 💐

A cada una le hicimos tres preguntas para aprender sobre sus oficios y sus realidades.


Ella es Salo, florista y diseñadora con un enfoque admirable y necesario: la sustentabilidad. Desde los comienzos de nuestro camino en el Almacén, es nuestra referente. Y a lo largo de los años, compartimos capacitaciones, objetivos y eventos. Hoy tenemos la suerte de poder llamarla colega y amiga.

Les compartimos nuestra charla:

¿Cómo empezó tu historia con este trabajo? ¿Qué cambió en tu vida desde que te dedicas a esto?

Comenzó desde la necesidad personal y económica de emprender, crear algo que me motivara y que pudiera iniciar con poca inversión. Fue un camino muy intuitivo y rápidamente fui atrapada por las flores y la posibilidad de vivir creando.

El punto de inflexión fue la necesidad que me obligó a preguntarme cómo hacerlo rentable. Me llevó años encontrar el punto donde se cruza la inspiración con el rendimiento de un negocio. 

Aprendí a pensar como emprendedora, labrar un camino que no existía en nuestro rubro y descubrir, sostener y defender el valor intangible que hay detrás del negocio de las flores.

¿Qué huella te gustaría dejar a través de tu trabajo?

Lo que realmente quiero que perdure es la idea de que se puede vivir de algo tan efímero y sutil como las flores, sin romantizar en exceso el oficio. Que se puede crear con sensibilidad, respeto y admiración por la naturaleza y, al mismo tiempo, con estructura y visión de negocio.

Este oficio es un camino claro y certero para transformar la vida de muchas personas. 

¿Qué desafíos y/o fortalezas encontraste en tu actividad? ¿Sentís que tu género marcó alguna diferencia en tu recorrido profesional?

Uno de mis grandes desafíos fue romper el paradigma de “la chica de las flores”. Esa mirada que reduce nuestro trabajo a algo simple, decorativo o romántico: un hobby. Sin reconocer la estructura, estrategia y la responsabilidad que hay detrás.

Aunque hay muchos floristas hombres, las flores están asociadas a lo femenino. Esa asociación, a veces, hace que desde afuera se subestime lo que hay detrás, especialmente cuando estás comenzando, y aún no tienes estructura ni muchos recursos.

La diferencia positiva al ser mujer fue la facilidad para conectar y crear comunidad al enseñar a otras mujeres el camino que fui descubriendo, salir del estereotipo, y demostrar que se puede ser florista y emprendedora.

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